Detrás de cada vocación hay una historia tejida con sacrificios, lágrimas, renuncias, oraciones y amor

Detrás de cada vocación existe una historia tejida con sacrificios, lágrimas, renuncias, oraciones y, sobre todo, amor. La respuesta generosa al llamado de Dios no se construye en solitario; nace y crece en el seno de una familia que acompaña, anima y sostiene cada paso del camino.

El pasado 29 de mayo, nuestra casa de formación celebró con alegría el Día de la Familia, un espacio de encuentro en el que los seminaristas compartieron junto a sus seres queridos la riqueza del vínculo familiar y el valor de caminar unidos en el proceso vocacional.

Durante la jornada, el padre Jorge Enrique Galvis, rector  expresó un profundo agradecimiento a las familias por su entrega constante y por el esfuerzo diario con el que han contribuido a forjar la vocación de nuestros seminaristas, quienes se preparan para servir a la Iglesia como futuros sacerdotes. Sus palabras resaltaron la importancia de reconocer el papel fundamental que desempeñan los padres, hermanos y demás familiares en el crecimiento humano y espiritual de cada vocación.

Asimismo, recordó a los seminaristas la necesidad de valorar sus raíces y mirar con gratitud el camino recorrido. Cada historia personal está marcada por el amor, el trabajo y los sacrificios de quienes han acompañado su formación desde los primeros años de vida. Somos, en gran medida, el fruto del esfuerzo, la dedicación y el testimonio de nuestras familias.

La celebración también fue una oportunidad para reafirmar que esta casa de formación es un segundo hogar, un espacio donde se fortalecen los lazos de fraternidad y donde el amor y la misericordia de Dios se hacen presentes en la vida cotidiana. Aquí, cada seminarista encuentra una comunidad que acompaña su crecimiento humano, espiritual y pastoral.

Con gratitud a Dios por el don de la familia, renovamos nuestro compromiso de seguir construyendo una comunidad formativa que valore y fortalezca los vínculos que hacen posible el florecimiento de toda vocación.