22 jóvenes, 22 historias y una misma pregunta en el corazón: ¿Señor, qué quieres de mí?
El Seminario Mayor de Tunja vivió la Convivencia Vocacional 2026, un espacio de encuentro con Cristo, de oración y de discernimiento, en el que 22 jóvenes se reunieron para escuchar la voz de Dios y descubrir si Él los llama a entregar su vida al servicio de la Iglesia mediante el ministerio sacerdotal.
Procedentes de la Diócesis de Garagoa, Diócesis de Chiquinquirá y de la Arquidiócesis de Tunja, estos jóvenes dieron un paso valiente al abrir su corazón a la posibilidad de una vocación. Porque la vocación no nace simplemente de un deseo humano, sino de la iniciativa amorosa de Dios, que llama personalmente y espera una respuesta libre, generosa y decidida.
Esta convivencia fue una oportunidad para descubrir que el Señor sigue llamando hoy, en medio de las realidades y desafíos del mundo, y que su voz continúa resonando en el corazón de quienes están dispuestos a escucharlo. Discernir la vocación significa detenerse, orar, dejarse acompañar y preguntarse con sinceridad: ¿Me está llamando Dios a ser sacerdote? ¿Estoy dispuesto a responderle con mi vida?
Desde el Seminario Mayor de Tunja seguimos creyendo que cada vocación es un regalo para la Iglesia y una esperanza para el mundo. Por eso, acompañar a estos jóvenes en su camino de discernimiento es sembrar con fe, paciencia y esperanza.
¡El Señor sigue llamando! Que nunca falten corazones generosos que se atrevan a escuchar su voz y responder con amor: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.











